India, la farmacia del mundo vs. Novartis


Farmamundi estrena un documental de denuncia, pues la India se ha convertido en líder mundial en la fabricación de medicamentos genéricos. La ONG defiende el acceso a medicamentos que la empresa farmacéutica Novartis vende a un precio cien veces superior al sueldo mínimo del trabajador indio.

En el marco de la celebración del 20 aniversario de Farmamundi, la ONG ha estrenado en Barcelona su nuevo documental ‘India, la farmacia del mundo’. El filme aborda el litigio que durante los últimos 7 años ha mantenido la poderosa farmacéutica Novartis en los tribunales de la India, tras serle denegada en el país la patente de una nueva forma de su fármaco anticancerígeno Glivec, recetado para tratar un tipo mortal de leucemia. Finalmente, la justicia ha dado la razón a los fabricantes indios de genéricos.
En enero de 2006, la compañía farmacéutica Novartis solicitó la patente en India de una fórmula mejorada de un medicamento anticancerígeno comercializado como Glivec. Fue rechazada porque, de acuerdo con la Ley de Patentes India y especialmente teniendo en cuenta el apartado 3d, sólo las innovaciones auténticas podían registrarse. Este requisito no lo cumplía la nueva versión del mesilato de imatinib que proponía la compañía.
“India, la farmacia del mundo”, rodado entre los meses de enero y febrero de 2013 (dos meses antes de conocerse la sentencia favorable a la India), analiza el proceso judicial del Caso Glivec a través de los testimonios de expertos en salud y derecho como el Dr. Dhananjaya Saranath, responsable de investigación de Cancer Patients Aid Association o G. Shah, secretario General de Indian Pharmaceutical Alliance.
El documental está producido por Mamma Team y financiado por la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament y el Ajuntament de Barcelona, dentro de la campaña de educación ‘Esenciales para la Vida’.
Sentencia tras el rodaje
El 1 de abril de 2013, pocos meses después de que volviera a España el equipo de Farmamundi, el Tribunal Supremo de la India dictó una sentencia favorable a los fabricantes indios de genéricos ante la demanda de la farmacéutica multinacional. Un hecho que, según explica el Dr. Germán Velásquez, coguionista del filme y asesor en Salud y Desarrollo de la organización South Centre, es sorprendió gratamente a su regreso del país asiático: “Había cierta incertidumbre, ya que en materia de litigios a veces puede ganar el que tiene el mejor abogado, y no necesariamente el que tiene la razón”, explica.
Velasquez, junto a la directora y guionista Yasmina Solanes, presentó ayer en el Palau Robert de Barcelona el documental de 30 minutos. La joven directora ha destacado igualmente el proceso “orgánico” que supuso el montaje del filme, debido a los cambios que se produjeron durante el ensamblaje. “Sabíamos que queríamos hacer el documental sobre este caso porque nos parecía muy interesante pero en aquel momento no sabíamos ni qué nos encontraríamos en la India, ni cómo acabaría el caso. A medida que íbamos descubriendo cosas el documental iba cogiendo más y más forma”.
El resultado ha sido un filme “ni demasiado técnico para el público que no es experto en el tema, ni poco técnico para los especialistas”, añade Solanes, que ha contado en el proyecto con la coordinación y asesoramiento de Farmamundi, con amplia experiencia en la defensa del acceso a los medicamentos en el Sur.
Negocio frente a salud
La India es una de las potencias emergentes que posee una poderosa industria farmacéutica fabricante de genéricos y, lo que es más importante, exportadora de fármacos al Sur. Novartis ha tratado de acabar precisamente con ella, con “la farmacia de los pobres”, como la llaman. Así lo explica el farmacéutico de la Junta Rectora de Farmamundi y experto en patentes, Xosé María Torres:
“Con esta resolución se ha reforzado la validez de la Ley de Patentes India” pero, muy especialmente supone para la India el mantenimiento de su industria productora y exportadora de genéricos a los países empobrecidos: “La particularidad de la India es que tiene una potentísima industria de genéricos, con una gran actividad exportadora, con empresas como CIPLA,RANBAXY, Dr. Reddys…, lo que ha puesto al país en el punto de mira de las multinacionales farmacéuticas, que la ven como un competidor fuerte. Si fuera sólo por lo que suceda en el interior de la India, a las farmacéuticas les importaría, pero no tanto”, sentencia.
La decisión protege el acceso de los más pobres a los genéricos, de precio accesible, frente a los fármacos que bajo patente suponen un precio prohibitivo para la mayoría de la población. El precio del imatinib de Novartis en el mercado indio es unas cien veces el sueldo mínimo del trabajador indio. El tratamiento de un paciente durante un mes con Glivec cuesta 4.000 dólares, mientras que en la India la versión genérica cuesta menos de 73 dólares.
Acuerdos comerciales
Para comprender el litigio hay que atender a las normas de propiedad intelectual y comercio. “En la India, como en cualquier país del mundo, una empresa privada o extranjera puede desafiar una ley, denunciándola ante un Tribunal, como hizo Novartis”, detalla Velásquez.
En este sentido, la India es firmante de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC/TRIPS) de la Organización Mundial del Comercio. Novartis ha tratado de recurrir la ley india indicando que no era coherente con esas normas y se ha topado de frente con una ley de propiedad intelectual que limita la capacidad de los laboratorios farmacéuticos de obtener nuevas patentes introduciendo apenas pequeñas modificaciones en las fórmulas, un proceso denominado “evergreening” y que* imposibilita a la población más pobre a acceder a unos fármacos con costes elevados.*
“Esperamos que este documental sirva para que otros países se atrevan a seguir los pasos de la India. Nuestro lamento es no haber podido entrevistar a nadie de Novartis. Lo intentamos por todos los medios tanto en la India como en España, pero lamentablemente no lo conseguimos”, concluye Yasmina Solanes.


Ya no hay fenómenos naturales


Tras el devastador tifón que ha arrasado parte de Filipinas, llevándose por delante casas, vidas, sueños y esperanzas de miles de personas, la que se supone iba a ser una más de las muchas reuniones internacionales sobre el cambio climático se ha convertido en un foro donde se han desatado todo tipo de emociones y donde los países en vías de desarrollo han unido sus voces para pedir compensaciones a los países que más contaminan por el daño y perjuicio que están experimentando. Este es el escenario con el que se abrió la 19 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático en Varsovia, en la que se ha puesto de manifiesto, una vez más, el bajo interés de los países que más contaminan por llegar a un acuerdo que remplace al de Kioto de 1997. De hecho, de nuevo han fracasado las propuestas de reducir las emisiones de carbón a la atmósfera, lo que está llevando a muchas naciones a perder la paciencia después de décadas de diálogo infructuoso sobre el cambio climático. Los países más pobres, los que más sufren los efectos del cambio climático, cada día ejercen una presión mayor para que se aumenten los esfuerzos y que estos no se limiten solo a la reducción de las emisiones y a la adaptación al cambio. Están demandando que esos “esfuerzos” tenga en cuenta las pérdidas y daños que la mayoría de las naciones más pobres van a sufrir debido a la fragilidad de sus medios ambientes y estructuras y, sobre todo, por los pocos recursos que poseen para responder de forma adecuada a los perjuicios que el cambio climático les causa. La idea de buscar justicia por este tipo de catástrofes, que tienen una dimensión global y que afectan practicamente a todos los países del planeta, causando grandes pérdidas económicas, parece una misión imposible, sobre todo por su dimensión más política. Esto implicaría que las naciones más poderosas asumieran su culpabilidad, incluyendo a los Estado Unidos, Europa y China, entre otros. Además, estos tendrían que ser conscientes de su responsabilidad moral y cargar con los costes. Los países más poderosos juegan con la dificultad de los científicos para determinar y demostrar que el cambio climático es el culpable directo de fenómenos como el tifón Yolanda, que devastó Filipinas y que se ha convertido en la tormenta más fuerte registrada hasta ahora. Son muchos los que están presionando para crear un nuevo mecanismo que acepte, de forma efectiva, la idea de que las consecuencias del cambio climática son irreversibles y que los países que más sufren por él deben ser compensados. Justo el martes 19 de noviembre la sesión de la cumbre se centró en África con la intervención de Jakaya Mrisho Kikwete, Presidente de Tanzania y coordinador del comité de jefes de Estado y gobiernos africanos, y de Ato Haile-Mariam Dessalegne, Primer Ministro de Etiopía y Presidente de la Unión Africana, entre otros. Ese mismo día, también tuvo lugar un acto organizado por la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Cristiana Figueres, denominado Género y Cambio climático: Visión 50/50, con el objetivo de reflexionar sobre cómo avanzar hacia un futuro sostenible y facilitar una discusión sobre el papel vital de las mujeres en este campo. Y es que África y, en especial, las mujeres son las primeras víctimas del cambio climático. Cada día está más claro, a pesar de la reticencia de los países grandes, que el cambio climático está incidiendo muy directamente en el empobrecimiento de miles de hombres y mujeres en los países más pobres del planeta. Todos los esfuerzos que a nivel mundial se están realizando para reducir la pobreza se podrían ver menoscabados por este fenómeno. Esta es una de las conclusiones que se extraen del informe “La geografía de la pobreza, los desastres y el clima extremo en 2030” presentado por el Overseas and Development Institute (ODI) de Londres. Este es un estudio en el que por primera vez se cruzan las proyecciones de vulnerabilidad a la pobreza, el riesgo de desastres naturales y la capacidad de los distintos países de gestionar los mismos. Dice el estudio que hasta 325 millones de pobres extremos vivirán en los 49 países más propensos a sufrir desastres naturales en 2030. De los 11 países que presentan, según el documento, un gran número de pobres y una alta exposición a los desastres junto a una insuficiente capacidad de gestión a la hora de enfrentarlos, ocho son africanos: República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Madagascar, Nigeria, Sudán del Sur, Sudán y Uganda. Los otros tres están en el sudeste asiático: Bangladesh, Nepal y Pakistán. Pero es que además, los países que aparecen a continuación en la lista y que cuentan con importantes proporciones de población pobre y un alto riesgo de experimentar fenómenos extremos como terremotos, inundaciones, sequías o tifones, son también casi todos africanos: Benín, República Centroafricana, Chad, Gambia, Guinea Bissau, Liberia, Malí o Zimbabue. En estos países los desastres naturales pueden convertirse en verdaderas catástrofes humanas cuando resultan en un enquistamiento de la pobreza existente o en una entrada en la pobreza por la desaparición de bienes y fuentes de ingreso de forma masiva, dice el informe. El riesgo de pobreza asociado a estas adversidades del clima está relacionado con la falta de acceso a redes de seguridad, tierras y trabajo, así como con el hecho de vivir en zonas rurales afectadas. Debería quedar claro que lo que llamamos fenómenos naturales, ya no son tan naturales, son consecuencia directa de la acción del ser humano. Pero los países que más contaminan no quieren reconocerlo para no tener que compensar a los que más sufren sus efectos. Prefieren invertir el dinero en ayuda después de que sucedan las catástrofes que en su prevención. Es más vistoso, da más publicidad y más fácil de sacar en los telediarios al mismo tiempo que les permite mantener su ritmo de crecimiento aunque este sea causa de la muerte de miles de hombres y mujeres en muchos países.

Chema Caballero

Más Allá del McMindfulness, por Ron Purser y David Loy


De repente, la meditación mindfulness se ha convertido en un fenómeno de masas, abriéndose camino hacia escuelas, empresas, prisiones y agencias del gobiernos incluyendo el ejército americano. Millones de personas están recibiendo beneficios tangibles de su práctica de mindfulness: menos estrés, mejor concentración, quizá un poco más de empatía. No es necesario decir que esto es un gran avance que debe ser bienvenido, pero que tiene una sombra. La revolución del mindfulness parece ofrecer una panacea universal para resolver casi todas las áreas de las preocupaciones diarias. Libros recientes sobre el tema incluyen: Padres mindfulness, Comer (de forma) mindfulness, Política mindfulness, Terapia mindfulness, Liderazgo mindfulness, Una nación mindfulness, Recuperación mindfulness, El poder del aprendizaje mindfulness, El cerebro mindfulness, El camino del mindfulness a través de la depresión, El camino del mindfulness hacia la autocompasión. Casi diariamente, los medios citan estudios científicos que informan los numerosos beneficios para la salud de la meditación mindfulness y cómo una práctica sencilla puede producir cambios neurológicos en el cerebro. La popularidad creciente del movimiento mindfulness también se ha convertido en una lucrativa industria artesanal. Los consultores promueven la formación en mindfulness prometiendo que mejorará la eficiencia laboral, reducirán el absentismo e incrementarán las habilidades sociales cruciales para el éxito laboral. Algunos incluso afirman que la formación mindfulness pueden actuar como una “tecnología disruptiva”, reformando incluso las compañías más disfuncionales en organizaciones más amables, compasivas y sostenibles. Hasta el momento, no obstante, no se han publicado estudios empíricos que sostengan dichas afirmaciones. En sus esfuerzos de promoción, los partidarios de la formación mindfulness habitualmente incluyen en el prólogo que sus programas están “inspirados en el budismo“. Hay un cierto caché a la hora de decir a los neófitos que el mindfulness es un legado del budismo, una tradición famosa por su antigüedad y sus métodos de meditación probados. Pero, al mismo tiempo, los consultores a menudo aseguran a sus patrocinadores corporativos que su particular marca de mindfulness ha retirado todos los lazos y afiliaciones con los orígenes budistas. Desligar el mindfulness de su contexto ético y religioso del budismo es un movimiento comprensible para hacer dicha formación como un producto viable en el mercado. Pero la urgencia para secularizar y acomodar el mindfulness a una técnica de mercado puede llevar a una desafortunada desnaturalización de esta antigua práctica, cuyo objetivo es mucho más que aliviar una jaqueca, reducir la presión sanguínea o ayudar a los directivos a estar más centrados y ser más productivos. Generar una técnica más simplificada y secularizada (lo que algunos críticos empiezan a llamar “McMindfulness“) puede volverla más apetecible al mundo empresarial, pero esta descontextualización del mindfulness de su propósito original de liberación y transmisión de ética social tiene algo de “negocio fáustico“. En lugar de aplicar mindfulness como una forma de despertar a personas y organizaciones de las malsanas raíces de la avaricia, aversión y la ignorancia, habitualmente se moderniza hacia técnicas banales, terapéuticas y de auto-ayuda que en verdad refuerzan esas raíces. La mayor parte de las opiniones científicas y populares que circulan por los medios han retratado el mindfulness en términos de reducción de estrés y mejora de la atención. Los beneficios de estas habilidades son una herencia sine qua non del mindfulness y es su mayor atractivo para las empresas actuales. Pero el mindfulness, entendido y practicado dentro de la tradición budista, no es meramente una técnica éticamente neutra para reducir el estres y aumentar la concentración. En su lugar, el mindfulness es una cualidad distintiva de la atención que depende y se ve influida por muchos otros factores: la naturaleza de nuestros pensamientos, acciones y palabras, nuestra forma de ganarnos la vida y nuestros esfuerzos para evitar comportamientos poco saludables y desarrollar otros comportamientos que propicien acciones sabias, harmonía social y compasión. Los budistas diferencian entre el mindfulness correcto (samma sati) y mindfulness incorrecto (miccha sati). La distinción no es moral; la cuestión es si la calidad de la consciencia se caracteriza por tener las intenciones saludables y cualidades mentales positivas que lleven a la prosperidad y al bienestar a los demás y a uno mismo. De acuerdo con el Canon Pali (las primeras enseñanzas registradas del Buda), incluso una persona que cometa un crimen premeditado y cruel puede estar practicando mindfulness, el mindfulness incorrecto. Claramente, la atención “mindful” y la concentración de un terrorista, un francotirador o un criminal de guante blanco no es la misma cualidad de mindfulness que el Dalai Lama y otros adeptos del budismo han desarrollado. El Mindfulness Correcto está guiado por intenciones y motivaciones que se basan en la contención, estados mentales correctos y conductas éticas, objetivos que incluyen pero superan la reducción del estrés y el incremento de la concentración. Otro malentendido común es que la meditación mindfulness es un asunto privado e interno. A menudo se comercializa el mindfulness como un método para la autorrealización personal, como una forma de aplazar los problemas y tribulaciones del sofocante mundo laboral. Dicha orientación individualista y consumista hacia la práctica de mindfulness puede ser efectiva para la autoconservación y el desarrollo personal, pero es esencialmente inútil para mitigar las causas del sufrimiento colectivo y empresarial. Cuando la práctica del mindfulness se paquetiza de esta forma, la interconexión de los motivos personales se pierde. Hay una disociación entre la transformación personal de cada uno y el tipo de transformación social y organizacional que tiene en cuenta las causas y condiciones del sufrimiento en un entorno más amplio. Esta colonización del mindfulness también tiene un efecto de instrumentalización, reorientando la práctica hacia las necesidades del mercado en lugar de una reflexión crítica de las causas de nuestro sufrimiento colectivo o “dukkha social“. El Buda enfatizó que sus enseñanzas trataban sobre la comprensión y cesación dedukkha (sufrimiento en el sentido más amplio). Así pues, ¿qué ocurre con el dukkha generado por cómo funcionan las instituciones? Muchos defensores del mundo empresarial argumentan que el cambio transformador comienza en uno mismo. Si la mente de cada uno pudiera estar más centrada y en paz, entonces la transformación social y empresarial vendría después. El problema con esta formulación es que las tres motivaciones que el budismo señala (avaricia, odio e ignorancia) hoy por hoy no están confinadas a las mentes individuales sino que se han institucionalizado en fuerzas más allá del control personal. Hasta el momento actual, el movimiento del mindfulness ha evitado cualquier consideración seria de por qué el estrés es tan generalizado en las modernas instituciones empresariales. En su lugar, las empresas se han subido a la moda del mindfulness porque desplaza, de manera muy conveniente, la carga de la responsabilidad al individuo: el estrés se encuadra dentro de un problema personal y el mindfulness se ofrece como la medicina correcta que ayuda al empleado a trabajar de manera más calmada y eficiente dentro de un entorno tóxico. Envuelto en un aura de cuidado y humanidad, el mindfulness se pone de moda como una válvula de escape, una manera de liberar la tensión, una técnica para afrontar y adaptarse al estrés del mundo laboral. El resultado es una versión atomizada y altamente privatizada de la práctica de mindfulness, que se ha confinado en lo que Jeremy Carrette y Richard King (en su libro “Vendiendo Espiritualidad; la conquista silenciosa de la religión“) describen como una orientación acomodaticia. La formación en Mindfulness resulta atractiva porque es un método de moda para suavizar el disconfort de los empleados, promoviendo una aceptación tácita del status quo y un instrumento para mantener la atención centrada en los objetivos empresariales. En muchos aspectos, la formación del mindfulness en las empresas (con su promesa de que empleados más calmados y menos estresados serán más productivos) tiene muchas similitudes con el movimiento, actualmente desacreditado, de las “relaciones humanas” , populares en las décadas de 1950 y 1960. Esos programas de formación fueron criticados por su uso manipulador de las técnicas de asesoramiento como las de “escucha activa”, establecidas como un método de pacificar a los empleados haciéndoles sentir que se oían sus preocupaciones aunque las condiciones laborales permanecían inalteradas. Esos métodos terminaron siendo conocidos como “Cow psychology” porque las vacas (Cow en inglés) dóciles producen más leche. Bhikkhu Bodhi, un monje budista occidental ha advertido: “Ausentes de critica social aguda, las prácticas budistas pueden ser fácilmente utilizadas para justificar y estabilizar el estatus quo, convirtiéndose en un refuerzo del capitalismo consumista“. Desafortunadamente, un punto de vista del mindfulness más ético y socialmente responsable se percibe hoy como una preocupación secundaria, o como una politización innecesaria del viaje personal de auto-realización. Uno tiene la esperanza de que el movimiento del mindfulness no siga el camino habitual de la mayoría de modas empresariales – entusiasmo desenfrenado, aceptación sin crítica del status quo y desilusión final. Para convertirse en una fuerza genuina para la transformación positiva personal y social, debe reclamar un marco ético y aspirar a propósitos más nobles que tengan en cuenta el bienestar de todos los seres vivos.

El sueño de los menores marroquíes en Melilla: dar el salto a la Península


Viven en las escolleras del puerto de Melilla. Son menores de edad, marroquíes, pero también hay entre ellos algún que otro argelino y sirio. Suelen tener entre 15 y 17 años aunque entre los más pequeños los hay de hasta 10 años. Comparten un sueño: lograr introducirse en los bajos de un camión, cruzar en ferry el Mediterráneo y desembarcar en la Península.
La ONG melillense Prodein, dedicada a la ayuda a la infancia, se ha ganado su confianza. Ante su cámara han hecho al alba lo que solo suelen hacer de noche. Se han descolgado por una cuerda de ocho metros y se han colado en el puerto en dirección a los camiones allí estacionados. Preparan la operación cantando como para darse ánimo antes de la batalla que van a librar con todos aquellos que vigilan la zona portuaria.
Algunos no volverán a la escollera porque habrán logrado su meta. ¿Cuántos? “De media cuatro o cinco a la semana lo consiguen”, responde José Palazón que dirige la ONG Prodein. “Quiero ser comoMohamed Marhoum”, le dijo a este corresponsal un adolescente marroquí que hace unos meses desembarcó en la Península tras múltiples peripecias. Marhoum es un atleta español de origen marroquí, de 22 años, que con tan solo nueve se introdujo en Ceuta aprovechando la confusión fronteriza. El próximo 8 de diciembre representará a España en el Campeonato Europeo de Cross Country que se celebrará en Belgrado.
Otros muchos chavales sí regresarán horas después sucios, hambrientos y cansados. Les suelen interceptar los vigilantes del puerto, que los entregan a la policía local o a la nacional. A veces pasan un rato en un calabozo antes de ser puestos en libertad, según cuenta un chaval ante el micrófono de la ONG.
La mayoría son adolescentes, tutelados por la ciudad de Melilla, que se han escapado del centro de la Purísima donde se hospedaban. Algunos pocos han llegado directamente de Marruecos, a través de la frontera internacional con Melilla. “Hasta mediados de octubre la ciudad estaba desbordada por el número de menores” extranjeros no acompañados “que se habían infiltrado”, asegura José Guerrero, del sindicato Unión Federal de Policía.
“Ahora, desde hace tres semanas, ha mejorado la situación porque se ha producido una reordenación de Beni Enzar y se controla más eficazmente”, añade Guerrero. “Hay menos avalanchas humanas de porteadores, las que aprovechaban los críos para colarse”, asegura.
Los chavales se fugan de La Purísima por dos razones, según Palazón. “Aquel que llega al centro después de las once de la noche pierde automáticamente la tutela y todo aquello a lo que da derecho; debe empezar de cero los trámites”, explica. “Más importante aún: el menor tutelado pierde la residencia el día en que cumple 18 años”, subraya. “Si te van a quitar la residencia no le merece la pena seguir viviendo allí”. “Por eso tratará de viajar a la Península dónde podrá mantener la residencia al alcanzar la mayoría de edad”.
El Defensor del Pueblo se ha dirigido, desde 2008, en varias ocasiones a las autoridades de Melilla, gobernada por el Partido Popular, y a la Delegación del Gobierno en la ciudad. Asegura que la extinción de la tutela solo es posible por las causas estipuladas en el Código Civil que “no incluyen en ningún caso el abandono voluntario del centro por el menor”. También considera “incorrecta” la retirada de la residencia del menor cuando este es mayor de edad.
A los 18 años esos jóvenes se ven entonces “abocados a vivir en la calle a pesar de que de conformidad con la legislación de extranjería tendrían derecho a renovar su autorización”, se lamentaba, en diciembre pasado, la institución que dirige Soledad Becerril. Ha dado traslado de estas dos prácticas incorrectas a la Fiscalía General del Estado.
Este corresponsal llamó y puso varios mensajes a María Antonia Garbín, consejera de Bienestar Social y Sanidad de Melilla, para preguntarle por los menores no acompañados, pero no obtuvo ninguna respuesta. De su consejería depende el centro de La Purísima.





Los Estatutos de limpieza de sangre fueron el mecanismo de discriminación legal hacia las minorías españolas conversas bajo sospecha de practicar en secreto sus antiguas religiones -marranos en el caso de los antiguos judíos y moriscos en el de los antiguos musulmanes- que se estableció en España durante el Antiguo Régimen. Consistían en exigir (al aspirante a ingresar en las instituciones que lo adoptaban) el requisito de descender de padres que pudieran asimismo probar descendencia de cristiano viejo. Surgen a partir de la revuelta de Pedro Sarmiento (Toledo, 1449), a consecuencia de la cual se redactó la Sentencia Estatuto y otros documentos justificativos, que a pesar de ser rechazados incluso por el papa Nicolás V, tuvieron una gran difusión en gobiernos municipales, universidades, órdenes militares, etc.

Su principal problema, y que causó el rechazo inicial por el papado, era el hecho de que presuponían que ni siquiera el bautismo lavaba los pecados de los individuos, algo completamente opuesto a la doctrina cristiana.
Posteriormente, y para justificar una segregación de posiciones de poder (incluido el económico) que podían adquirirse durante la Colonización española de América los estatutos se emplearon para impedir que los españoles libremente pudiesen asentarse en las Américas, limitando su emigración.

La guerra contra las mujeres



“La Guerra contra las Mujeres” es un documental que recoge el testimonio de más de cien mujeres violadas en guerras africanas, latinoamericanas y europeas. Se estrena el próximo 29 de noviembre en Madrid. Tres años de rodaje de La Guerra contra las Mujeres en diez países y más de cien entrevistas en una docena de idiomas para dar voz a las mujeres que sufren violencia sexual en las guerras. Una denuncia de la pasividad del mundo ante el uso del cuerpo de la mujer como campo de batalla. Y un homenaje a estas mujeres que siguen adelante con sus vidas a pesar de todo y que se animan a levantar la voz para que estos terribles hechos no se perpetúen. Se trata del primer documental jamás rodado sobre el empleo del cuerpo de la mujer como botín de guerra. Un tema hasta ahora silenciado, ignorado, lo que impide la reparación a las víctimas y brinda impunidad a los agresores. Las protagonistas del documental cuentan lo que han sufrido sin ocultar sus rostros, mirando a cámara. Mujeres valientes, admirables, que si dan un paso adelante y se animan a recuperar recuerdos tan duros y a romper con el estigma es para tratar de evitar que a otras mujeres les suceda lo mismo. Mujeres como la bosnia Bakira Hasecic, que se dedica a perseguir y llevar ante la justicia a los serbios que violaron en los campos de concentración durante la guerra. Como la congoleña Jane Mukuninwa, que ya se ha sometido a ocho operaciones para tratar de que le reconstruyan el aparato reproductor y así tener hijos. O la ugandesa Rosemary Nyrumbe, que se dedica a rescatar a las jóvenes que fueron esclavas sexuales de la guerrilla del LRA. El rodaje y producción realizado por Hernán Zin, ha sido posible gracias a la colaboración de la Fundación África Directo y la Fundación Cooperación y Ciudadanía de la Junta de Castilla y León. El rodaje comenzó en el 2010 en la República Democrática del Congo, donde más de 300.000 mujeres han sido agredidas sexualmente desde el inicio del conflicto bélico (que dura ya 12 años), obteniendo desgarradoras declaraciones de estas mujeres, víctimas olvidadas e ignoradas que sufren en silencio los horrores y miserias de la guerra, continuando su rodaje en países como Uganda, Sudán, Chad y Somalia. Su génesis fue en junio de 2008, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1820, que condena explícitamente el uso de la violación como arma de guerra y llama a las naciones a proteger a las mujeres en los conflictos armados y a perseguir y juzgar a los responsables de estos crímenes.  Fuente: www.canalsolidario.org 

"El modelo de desarrollo de Filipinas ha sido poco cuidadoso a la hora de enfrentar las amenazas"


Hablamos con Francisco Rey, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria. Analizamos las causas que incrementan la vulnerabilidad del país ante fenómenos hidrometeorológicos, la primera respuesta humanitaria ante la emergencia y el rol de la cooperación al desarrollo.
>> ¿Puede detectar algunas causas que expliquen por qué cada año Filipinas se ve golpeada por desastres naturales?
Por su ubicación geográfica, Filipinas es más susceptible a este tipo de fenómenos. Crónicamente todos los años se dan tifones, huracanes y tornados de una cierta magnitud, esto es una amenaza. Pero lo que provoca este tipo de desastres no es sólo la amenaza - el evento natural -, que en este caso ha sido de gran magnitud, sino también el grado de vulnerabilidad que tiene Filipinas frente a este tipo de fenómenos.

>> ¿Tienen algo qué ver las políticas de ajuste estructural dictadas por el FMI con la vulnerabilidad de Filipinas ante los fenómenos meteorológicos?
Los modelos de desarrollo que se han adoptado en la región, - incluso el propio desarrollo urbanístico, la manera de poblar el territorio, etc. - han sido muy poco cuidadosos a la hora de enfrentar las amenazas y esto ha aumentado mucho la vulnerabilidad del país. En las imágenes que se publican hoy en los medios hemos visto zonas costeras muy afectadas, pero se había construido y había asentamientos humanos donde no debería, lo mismo que pasó con el tsunami. En estos casos hablamos de desastre como fruto de la interacción de una amenaza de carácter más o menos natural que se ha agravado por el cambio climático y por la vulnerabilidad fruto de unas políticas de ajuste.

>> ¿Qué diría a aquellas personas o instituciones que consideran que no merece la pena ayudar porque hay gobiernos corruptos en estos países?
Gran parte de la asistencia humanitaria de emergencia no está canalizada por los gobiernos locales. La asistencia que estamos enviando estos días para Filipinas desde España y otros países está siendo canalizada por ONG, entidades locales, iglesias… es decir, otros actores. En cualquier caso, la asistencia humanitaria siempre es cuidadosa y cuando se canaliza por las instancias gubernamentales trata de establecer ciertos mecanismos de control para evitar que la corrupción, que en el pasado ha existido, se vuelva a producir. Pero, ¿qué pasa si no se incorpora a los gobiernos? Entonces nos encontramos casos como los de Haití, donde el país se convierte en una república de las ONG, no se ayuda a fortalecer la parte no corrupta y se pueden duplicar mecanismos de ayuda que a la larga pueden ser perjudiciales. Por tanto, hay que canalizar ayuda por instituciones que no sólo sean las gubernamentales, pero también hay que implicar a los gobiernos marcando unas condiciones.

>> ¿Cómo está afectando el cambio climático a la incidencia y magnitud de los desastres naturales en la zona?
Aunque siempre hay discusión en este tema, las propias Naciones Unidas han manifestado en un informe reciente sobre cambio climático que hay una relación directa. Es decir, el cambio climático está haciendo que la amenaza de tifones, huracanes u otro tipo de desastres hidrometeorológicos se haya agravado, tanto de los huracanes clásicos en el Caribe como del Sureste asiático.

>> ¿Hay verdadera voluntad política de la comunidad internacional para luchar contra estos fenómenos?
Es una voluntad política un poco episódica. Y es muy curioso porque, por ejemplo, el tsunami de 2004 ocurrió en diciembre, y en esa fecha se celebraba una conferencia en Japón sobre el riesgo de desastres que estaba teniendo poca atención mediático. Fue precisamente el fenómeno meteorológico el que hizo que se aprobara el Marco de Acción de Hyogo para la Reducción de los Desastres.

Yo creo que lo que algo parecido puede ocurrir en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático que se está celebrando estos días, quizás el desastre de Filipinas hará que se firme algún tratado. Pero lo que suele suceder es que al cabo de un tiempo, si no hay otro desastre de gran magnitud, la comunidad internacional se olvida del tema. Por ejemplo, los datos del cumplimiento del Marco de Acción de Hyogo firmado por 168 países en 2004 no son suficientemente positivos, y aunque en un primer momento si sirvió para poner una red de alerta temprana contra tsunamis en el océano indico, después muchos países se han ido quitando del Marco de Acción de Hyogo y no han tomado medidas de lucha contra esos fenómenos.
>> ¿Qué rol tiene la cooperación internacional para la prevención y para mitigar los efectos de los desastres naturales?
La cooperación internacional al desarrollo es muy importante, pero hasta la fecha ha incorporado poco la reducción de riesgos y los aspectos preventivos (planes de contingencia, preparativos, etc.) y luego es muy reactiva cuando se producen los desastres. Un porcentaje muy bajo de la cooperación española se dedica a la prevención, en 2012 sólo entre el 5 y el 6% del total de fondos.

Filipinas en teoría es un país prioritario para la cooperación española, el único en Asia, y sin embargo la respuesta de nuestro país en términos de financiación está siendo muy baja. Si se quiere recurrir a la retórica de que España tiene una relación privilegiada con Filipinas (fue colonia española durante mucho tiempo) el Gobierno debería aprobar algún crédito extraordinario para esta emergencia, y más ahora que se están preparando los presupuestos para 2014. Otros países van muy por delante de España en temas de ayudas económicas. Por ejemplo, Reino Unido donará 10 millones de euros, mientras que la cifra que se maneja en España por el momento no llega ni a la décima parte de esto.
Además, en Filipinas hay una presencia de ONG españolas bastante importante, por laces históricos; hay algunas muy potentes pero también muchas de tamaño mediano y pequeño que ya están trabajando de la mano de entidades locales o confesiones religiosas y que tienen implantación en las zonas más afectadas.
>> ¿Y cómo valoras el despliegue humanitario de estos días?
Es un despliegue bastante normal, una crisis de esta magnitud pone en evidencia la falta de recursos de los países afectados y la capacidad de rápida respuesta de la comunidad internacional, pero no es nada nuevo. El gobierno filipino se ha visto desbordado por el desastre y la comunidad internacional está actuando pero con una cierta descoordinación. Muchos Estados quieren intervenir (por ejemplo, USA enviará militares) y la ONU a través de la OCHA está intentando hacer un papel de coordinación.

Por otra parte, cabe destacar que la cooperación española se ha tratado de ordenar bastante bien, tanto por parte de las ONG como de la AECID, aunque la pobreza de recursos está condicionando totalmente la operación. La AECID ha enviado dos aviones junto con Acción Contra el Hambre y Cruz Roja, pero un desastre de esta magnitud requiere más financiación de la que la AECID tiene prevista de aquí a finales de año.
Se debe fortalecer les entidades locales, tanto las gubernamentales como no gubernamentales (confesiones religiosas que trabajan con los afectados, Cruz Roja…) porque son los primeros que han reaccionado ante la catástrofe. También es comprensible que estos primeros días, si no hay recursos públicos, se recurra a las fuerzas armadas para las tareas de rescate, escombro… En principio en las zonas afectadas esto no plantea ningún problema, pero hay otras zonas de Filipinas que están militarizadas y que viven con conflicto armado y la presencia de militares allí si podría complicar la situación. Fuente: www.canalsolidario.org