Jacob Presser decidió relatar el controvertido tema de los judíos colaboracionistas con el régimen nazi. Muchos son los libros que han abordado el dramático tema de los campos de concentración. Algunos han sido relatados desde un punto de vista biográfico-histórico y otros han optado por tomar una forma más literaria, llegando a dar forma a auténticas obras de arte, como son los casos de “Si esto es un hombre” o "La escritura o la vida”. “La noche de los girondinos” se mueve a camino de ambas posibilidades pero sobre todo llama la atención por su osadía de, siendo escrito por un judío, centrarse en la actitud de algunos de los pertenecientes a esa religión frente a la barbarie. Uno de los debates filosóficos y morales más polémicos a raíz de los hechos cometidos por la ideología nazi, es el análisis del comportamiento del ser humano cuando se ve en una situación tan extrema y entra en contradicción el sentimiento universal de justicia con el de la supervivencia, y hasta qué punto esta último sirve como excusa para no tomar partido. Jacob Presser, escribió este libro en 1957 con la intención de hacer una revisión de la memoria colectiva de los judíos-holandeses y el comportamiento de muchos de ellos ante la ocupación alemana. Este historiador debido a su situación personal vivida, colabora con la resistencia desde la clandestinidad mientras que su mujer muere asesinada en un campo de concentración, se ve en la obligación moral de desempolvar muchas de las cosas que sufrió en primera persona y otras de las muchas que ha estudiado para escribir “La noche de los girondinos”. Ya en su momento escribió un libro de poemas dedicado a la memoria de su mujer, “Orpheus”. Ante todo estamos ante una mirada profunda al ser humano, como casi siempre en estos casos también dolorosa, y cómo en momentos de total sufrimiento es capaz de convertirse en un monstruo cruel o en lo contrario, es decir, como dice entre sus páginas, convertirse, de verdad, en un hombre. Pero también tiene mucho de intento por saldar cuentas con aquellos que por preservar su integridad, miraron hacia otro lado, dieron chivatazos o directamente colaboraron en el exterminio de sus iguales. Tanto tiene este libro de mirada necesaria al pasado que el gobierno holandés regaló en su momento de edición miles de copias en la Semana del libro holandés, más tarde le otorgaría el premio Van der Hoogt. Construido a medio camino entre la ficción (de personajes y situaciones concretas que no de la escenificación) y la biografía, no se trata como deja claro el escritor desde un principio de un empeño literario sino de una necesidad por contar lo que allí sucedió. Este hecho se deja notar en que el inicio resulta algo deslavazado e inconexo. Según transcurre algo el relato, no tiene más de 100 páginas, consigue crear la suficiente tensión para interesar al lector por la deriva de los personajes y su historia, gracias también a ser contado a modo de flashback. Jacques Henriques, el protagonista de la novela, simboliza en su periplo vital todas las actitudes que el autor quiere mostrar. Desde la “neutralidad” impartiendo clases en un colegio, hasta su colaboracionismo directo, formando parte de los Servicios de Orden (las SS judías) tras ser reclutado por el hijo de uno de los mandamases del campo de concentración Westerbork, y acabando por su redención a raíz de entablar amistad con una suerte de rabino. No estamos ante un libro que destaque sobremanera por su calidad literaria, cosa que dicho sea de paso no parece ser la intención de su creador. Lo que si posee “La noche de los girondinos” es toda la fuerza nacida de revelar una verdad, trágica y desconocida, que investiga en el alma humana y en los mecanismos que “ayudaron” a mantener uno de los episodios más deleznables de la historia. Aunque centrado en un momento histórico determinado no hay que dejar pasar la reflexión que efectúa para aplicarla a muchos de los acontecimientos que suceden hoy en día a nuestro alrededor.
Los judíos de los países escandinavos y el nazismo
Por José Kaminer Tauber
Cuando hablamos de los países escandinavos usamos la denominación que agrupa a países de Europa del Norte: Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia donde la historia de los judíos en cada país fue diferente en sus orígenes y en su desarrollo como también durante el nazismo.
Dinamarca
Orígenes
Orígenes
En el caso de Dinamarca, los judíos tienen una historia de más de trescientos años ya que los primeros judíos se instalaron en la ciudad de Altona en el año de 1584. En 1641 se construyó la primera escuela judía. En 1684 Israel David y Meyer Goldschmidt lograron que se recibiera un Permiso Real para poder realizar servicios religiosos en varias casas judías. Meyer fue el indiscutido líder judío durante 50 años.
La gran mayoría de los judíos daneses son de origen askenazí provenientes de Europa Central y Occidental y su presencia ha sido bien reflejada por el progreso constante en la tolerancia y la aceptación por el resto de la población.
Su integración se debió en gran parte al deseo y la capacidad de los judíos de dominar la lengua y la cultura danesa, hechos que favorecieron en gran medida su integración social. Tras la conquista, Dinamarca firmó un pacto de no agresión con Alemania en 1939, esperando mantener su neutralidad como hizo en la Primera Guerra Mundial , sin embargo, Hitler rompió el acuerdo el 9 de abril de 1940, cuando ocupó Dinamarca.
El Rey Cristian X quedó en el trono y la policía y el gobierno danés aceptaron a regañadientes la ocupación alemana. Durante la Segunda Guerra Mundial cuando Alemania ocupó Dinamarca, la población judía era de aproximadamente 7.500. Alrededor de 6.000 de estos judíos eran ciudadanos daneses y aproximadamente 1.500 eran refugiados. La mayoría de los judíos vivía en la capital del país,
Copenhague
Hasta 1943, la ocupación alemana de Dinamarca fue relativamente benigna. La situación cambió a principios de 1943. El gobierno danés dimitió a fines de agosto en lugar de rendirse a las nuevas exigencias alemanas. La policía alemana comenzó los arrestos contra los judíos en la noche del 01 de octubre de 1943, pero encontró pocos. La policía danesa se rehusó a cooperar. Las protestas populares rápidamente se hicieron notar. La resistencia danesa con la ayuda de muchos ciudadanos organizaron una operación de rescate.
En un principió se ayudó a los judíos a trasladarse a escondites por todo el país y desde allí hacia la costa; los pescadores luego los transportaban en embarcaciones a Suecia. La operación de rescate se expandió hasta incluir la participación de la policía y el gobierno danés.
Durante un aproximado de un mes, unos 7.200 judíos y 700 de sus parientes no judíos “viajaron” hacia la seguridad de Suecia, que aceptó a los refugiados daneses. Esta cantidad relativamente pequeña representa uno de los índices de supervivencia judía más altos de cualquier país europeo.
El Museo Judío Danés (www.jewmus.dk), ubicado en unos viejos astilleros de Copenhague, muestra la vida en Dinamarca de esta comunidad, con especial atención al período de invasión nazi.
Noruega
En Noruega, a diferencia de diversos países europeos en los que la presencia judía se remonta varios siglos atrás, los judíos se establecieron a partir de 1851, cuando la Constitución fue enmendada para permitir su ingreso al país. En 1897 la población judía sumaba alrededor de 300 personas y, al comenzar la Primera Guerra Mundial, la cifra aumentó a 2,000 a raíz de la ola migratoria procedente de los Balcanes y Polonia.
En 1933, con el ascenso de Adolfo Hitler al poder, se creó en Oslo el partido Unión Nacional (Nasjonal Samsung), encabezado por Vidkun Quisling. El nuevo régimen se fue familiarizando con las prácticas del gobierno nazi y para abril de 1940, conforme las tropas germanas ingresaban y conquistaban el país, se anunciaba que el Tercer Reich asumía de facto la protección de Noruega.
Iniciando así una intensa campaña de persecución de judíos a través de una serie de medidas antisemitas. Los judíos fueron destituidos de sus empleos en instituciones municipales y estatales, se les prohibió abandonar e ingresar al país y se creó una Oficina Antijudía que dependía del Ministerio de Propaganda.
Suecia
Durante diez años un panel de expertos se sentó entre las brumas de mitos, testimonios y documentos incompletos para desentrañar un misterio: la suerte de Raoul Wallenberg, un diplomático sueco que la historia y los relatos describen como “ángel salvador”, un héroe “sin armas ni tumba”, que tras salvar del Holocausto a miles de judíos, desapareció enigmáticamente en 1945 en manos soviéticas, sin dejar rastros hasta el día de hoy.
Una versión de la historia cuenta la misión de este joven diplomático sin experiencia enviado por el gobierno sueco a Budapest para salvar la vida de 250.000 judíos, rescatando en forma personal de la barbarie nazi a unos 100.000. Algunos historiadores consideran la cifra exagerada y la reducen a un número nada despreciable de 20.000, y en otros casos a unos cuantos cientos.
Finlandia
Finlandia Desde el siglo VIII e.c., Finlandia era una de las provincias suecas en donde los judíos tenían permiso de establecerse sólo si se convertían al cristianismo. Cuando en 1809 Finlandia fue conquistada y pasó a ser un ducado del Imperio Ruso, el zar Alejandro I declaró que no modificaría ninguna de las leyes existentes, incluyendo las prohibiciones a los judíos.
Pero las políticas anti-judías iban más allá de estas limitaciones. El régimen zarista, en su intento por alejar a los judíos de su comunidad y de su religión, estableció un decreto por el cual se obligaba a todos los varones judíos entre 12 y 25 años a enlistarse en el ejército ruso para servir en Siberia o Finlandia por un periodo de 25 años.
A cada comunidad judía en Rusia se le asignaba una cuota determinada de reclutas. Oficiales judíos tenían que cumplir con la difícil tarea de designar a los futuros conscriptos; pero, temerosos de seleccionar a jóvenes mayores casados que tuvieran familias que mantener escogían a niños de ocho o nueve años, falsificando su edad.
Estos pequeños se convertirían en los primeros pobladores judíos en Finlandia 25 años después. Obligados a vivir acuartelados en Helsinski, la capital, o en Viipuri, muchos de ellos decidían permanecer en Finlandia al terminar sus años de servicio.
No obstante, a pesar de que estos judíos recobraban su status de civil, la vida no era fácil para ellos. Cada permiso de residencia era recibido con una enérgica oposición por parte de las autoridades locales. Pero como éstos no podían negarse a cumplir con las órdenes rusas, los finlandeses se empeñaron en debilitar paulatinamente la posición de los judíos a través de severas restricciones, limitando sus lugares de residencia, las ocupaciones a las que se podían dedicar y reduciendo su libertad de movimiento en la provincia.
Los judíos eran objeto de un control constante por parte del cuerpo policíaco finlandés, quienes les exigían la renovación de su permiso de residencia cada tres meses. La más pequeña violación a estas restricciones servía para que se les expulsara de Finlandia.
La lucha por lograr la igualdad de derechos para los judíos se prolongó durante muchas décadas, siendo objeto de constantes debates. La oposición provenía del clero, principalmente, mientras que por su parte, los terratenientes mostraban gran inclinación hacia el problema judío.
En 1872, dos miembros del parlamento finlandés solicitaron la revocación de ciertas limitaciones contra los judíos, pero la propuesta fue rechazada. Los intelectuales exigían las reformas pero la prensa se oponía a cualquier cambio. Finalmente, en 1889 se decretó una ley con la que se les otorgaba a los judíos la residencia en Helsinski, Turku y Viipuri.
Posteriormente, a principios del siglo XX y básicamente después de la insurrección de 1905, comenzaron a surgir signos de simpatía hacia los judíos por parte de un naciente movimiento socialista finlandés. En este periodo, la población judía aumento a más de dos mil personas como resultado de la inmigración rusa por los conflictos internos.
Para 1909, los miembros liberales del parlamento finlandés vencieron la oposición de los extremistas- conservadores y por una mayoría de 112 a 48 se adoptó una ley por medio de la cual se abolían todas las restricciones.
El gobierno ruso retrasó su ratificación de esta ley y los judíos no obtuvieron la igualdad en derechos civiles sino hasta 1917 cuando, después de 108 años de ocupación, Finlandia declaró su independencia.
Durante la guerra con Rusia en años posteriores, (1939-40) un gran número de soldados judíos lucharon en el ejército finlandés. La anexión de Viipuri a la URSS fue motivo para que los judíos evacuaran la ciudad junto con sus compatriotas finlandeses.
Cuando en 1941 Finlandia se unió a los alemanes y luchó contra la URSS con la esperanza de recobrar el territorio perdido, soldados judíos sirvieron en el ejército, combatiendo al lado de los alemanes sin sufrir ningún tipo de discriminación. Pero, las presiones germanas se dejaron sentir a otros niveles.
Sin embargo, las autoridades finlandesas, comandadas por Marshal Mannerheim, se negaron a adoptar la legislación anti- judía que decretaron los nazis.
No obstante, en determinado momento, los finlandeses cedieron y permitieron que la Gestapo deportara a 90 judíos quienes habían encontrado refugio de las persecuciones sufridas en Austria y los Países Balcánicos. Después del envío del primer transporte de judíos que fueron asesinados al llegar a su destino, Mannerheim y otras autoridades finlandesas se negaron a continuar con la operación.
Finalmente, con el tratado de paz firmado entre los aliados y Finlandia, se prohibió la discriminación racial y los judíos pueden, hasta el día de hoy, disfrutar de la plenitud de sus derechos. En la Finlandia actual, la comunidad judía de 1,400 personas vive totalmente integrada a su sociedad. A pesar de su pequeño número, se encuentra muy bien organizada y sus miembros tienen cabal conciencia de su tradición judía. Una sinagoga y un sistema educativo completo aseguran que cada niño judío tenga la oportunidad de aprender y practicar su religión así como de conservar su herencia cultural.
Las Juventudes Hitlerianas
Las Juventudes Hitlerianas (en alemán Hitlerjugend, abreviado HJ) fueron establecidas por el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) en el año 1926 para crear un nuevo sistema de adiestramiento para los jóvenes alemanes con el fin de proporcionarles un entrenamiento militar y desarrollar su entendimiento y obediencia a la ideología nazi. Los principios de ésta son similares a los de otras organizaciones juveniles de la época siendo el nacionalismo, la actividad física, la camaradería, la vida al aire libre y el formar líderes y hombres de bien en el futuro los pilares en los que se sustentan.
Organización
La motivación básica de las HJ era la de entrenar a futuros ciudadanos del Reich y soldados que sirvieran fielmente a la Alemania nacional-socialista cuando fueran adultos. El entrenamiento físico y militar fue considerado más importante que la educación académica y científica en todas las organizaciones de las HJ, pues para ello existían las escuelas civiles. Los jóvenes aprendieron en los campamentos a usar las armas, desarrollaron fuerza física y fueron educados en el amor a la naturaleza. Su uniforme consistía en una camisa marrón claro y un pantalón corto marrón, similar a los de los scouts. Algunos chicos de alto rango llevaban camisas negras.
En 1923, cuando se fundó en Múnich tenía solo un millar de miembros, cuatro años después la cifra se multiplicó por cinco. En 1930 ya eran 25.000 personas, unas semanas antes de la llegada al poder de Hitler eran 107.956, un año después eran más de 2.300.000 personas a los que se le sumaron 600.000 de las Evangelische Jugend, juventudes luteranas.1 En 1938 las HJ incluían unos 7 millones de jóvenes y al año siguiente se unieron un millón setecientos mil más.2 En 1940 se sabe de la última cifra fiable, 8 millones.
Historia
Creación
Las HJ nacieron a partir del Jugendbund der NSDAP (JdN), que fue fundado en marzo de 1922. Tuvo su primera reunión en mayo del mismo año y estaba reservado a los varones de 14 a 18 años. Los de edades comprendidas entre los 14 y los 16 años formaban las Jungmannschaften y los mayores elJungsturm Adolf Hitler. La organización estaba supervisada por las SA y dirigida al principio por Adolf Lenk .
El JdN (Jugendbund der NSDAP) colapsó tras el putsch fallido de 1923 y durante el encarcelamiento de Hitler. Se fundaron numerosos grupos juveniles locales para llenar el hueco, como el Grossdeutsche Jugendbewegung de Lenk y Kurt Gruber o el Schilljugend, organizado tanto en Austria como en Alemania. En 1926, el Grossdeutsche Jugendbewegung de Gruber fue renombrado Hitler Jugend, Bund Deutscher Arbeiterjugend con Gruber como nuevo líder, pero al poco tiempo fue reemplazado por Franz von Pfeffer.
En 1928 las HJ añadieron una sección para varones de 10 a 14 años, denominada inicialmente Deutsche Knabenschaft, y que en 1931 fue renombradaDeutsches Jungvolk in der Hitler-Jugend. Se añadió la sección femenina para jóvenes entre 14 y 18 años llamada Schwesternschaft der Hitler-Jugend, y renombrada Bund Deutscher Mädel (BDM) en 1930, así como una sección para muchachas más jóvenes, el Jungmädelgruppe, en 1931.
En 1931 se creó el nuevo cargo de Reichsjugendführer, y Baldur von Schirach tomó el control de las Juventudes Hitlerianas, el National-Sozialistische Schülerbund (NSS) y el National-Sozialistische Deutsche Studentenbund (NSDSt.B), subordinado a este último. Adrian von Renteln fue nombrado líder de las Juventudes Hitlerianas y purgó activamente la jefatura de las Juventudes de personas 'no apropiadas'. Sin embargo, en 1932 cuando el NSS se unió a las HJ, el cargo de Adrian von Renteln fue absorbido por von Schirach. Las Juventudes Hitlerianas se independizaron de las SA en mayo de 1932, pero ambos grupos fueron disueltos por el Gobierno de Weimar en junio.
Tras la toma del poder del partido nazi, otros grupos juveniles de derechas fueron absorbidos por las HJ. A partir del 1 de diciembre de 1936, bajo el Jugenddienstpflicht (servicio obligatorio juvenil) todos los demás grupos juveniles fueron abolidos y sus miembros absorbidos por las HJ. La pertenencia a esta organización fue obligatoria para los jóvenes de más de 17 años desde 1939, y luego para todos los niños a partir de los 10 años desde 1941. Baldur Von Schirach fue sustituido como líder por Arthur Axmann en 1940.
Durante la Segunda Guerra Mundial
A medida que avanzaba la Segunda Guerra Mundial, esta organización realizó el trabajo de los hombres alistados en las fuerzas armadas, llevó a cabo servicios en la defensa antiaérea y trabajó en la limpieza de ruinas y reconstrucción de instalaciones destruidas por los bombardeos aliados. Sus integrantes de mayor edad pronto engrosaron las filas de los soldados, especialmente para las SS, y en particular sirvió como fuente de tropas para la 12ª SS División Panzer Hitlerjugend bajo el mando de Kurt Meyer.
Cuando Alemania fue invadida por soviéticos y estadounidenses desde agosto de 1944 se alistó a miembros cada vez más jóvenes de las HJ en la Wehrmacht, tanto en tropas de tierra como en la aviación y la marina de guerra, aunque en estas últimas desempeñando tareas menores. Cuando el 13 de octubre de 1944 el régimen hitleriano lanzó la movilización masiva denominada Volkssturm, las HJ fueron militarizadas como la principal cantera de tropas y casi todos los adolescentes mayores de 14 años sirviendo en las HJ fueron llamados a filas.
Durante la Batalla de Berlín en abril 1945 muchos miembros de las HJ en la capital fueron directamente reclutados en el Volkssturm sin importar su edad, y constituyeron una parte importante de la defensa alemana. Se constituyó una improvisada división Panzerjagd (cazatanques) formada por compañías de bicicletas; cada uno de los ciclistas llevaba dos lanzagranadas antitanque sujetos a ambos lados de la rueda delantera y al manillar. La cúpula nazi daba por hecho que serían capaces de desmontar en un instante y estar listos para entrar en acción contra un T-34, lo cual era imposible en la mayoría de los casos y se les enviaba conscientemente a una muerte anunciada.
Las Juventudes Hitlerianas, al ser constituidas abrumadoramente por adolescentes sin entrenamiento militar previo y con un armamento de mala calidad, lucharon de manera muy desigual en los últimos meses de la guerra y sufrieron elevadísimas bajas, si bien algunos reducidos grupos combatieron (en Berlín un grupo consiguió evitar en avance de una división de tanques soviéticos de liberación durante tres días, gracias sobre todo a los panzerfaust). Tras la guerra, las Juventudes Hitlerianas fueron disueltas y abolidas permanentemente.
Después de la Segunda Guerra Mundial
Las Juventudes Hitlerianas fueron disueltas por las autoridades aliadas como parte del plan de desnazificación. Algunos miembros eran sospechosos de crímenes de guerra pero, al ser menores de edad al momento de cometerlos, no se hicieron serios esfuerzos para llevarles ante la justicia.
Las Juventudes Hitlerianas nunca fueron declaradas una "organización criminal" en tanto agrupaba menores de edad, pero indirectamente quedaron prohibidas en tanto su liderazgo adulto (basado exclusivamente en jerarcas del Partido Nazi) fue considerado como "corruptor de la mente de los jóvenes alemanes" y condenado por ello junto con todo el aparato gubernativo del nazismo. Muchos líderes adultos de las Juventudes Hitlerianas fueron enjuiciados por las autoridades aliadas, y Baldur von Schirach fue sentenciado a 20 años de prisión. No obstante, a von Schirach se le declaró culpable por sus acciones criminales contra judíos y disidentes en Viena, no por su liderazgo de las Juventudes Hitlerianas.
Debido a que la adhesión a las HJ fue obligatoria después de 1936, no era extraño que los niños alemanes nacidos entre 1920 y 1939, ya adultos durante la Guerra Fría hubieran formado parte de las Juventudes Hitlerianas en algún momento de su vida, entre ellos algunas personalidades políticas de renombre tanto de Alemania Oriental como de Alemania Occidental.
Organizaciones equivalentes en otros países
• El Movimiento Nacional franquista organizó secciones juveniles llamadas Flechas y Pelayos, posteriormente el Frente de Juventudes.
• La Italia fascista tenía desde la década de 1920 sus movimientos infantiles y juveniles (que fueron copiados en Alemania): la Opera Nazionale Balilla y los Arditi.
• La Ethniki Organosis Neolaias (EON) durante la etapa fascista en Grecia.
• Las Águilas Croatas en Croacia durante la Segunda Guerra Mundial.
• La Mocidade Portuguesa en Portugal.
Violaciones en Kenia
Liz tiene 16 años, y cuando volvía caminando del funeral de su abuelo, 6 hombres la atacaron por sorpresa y empezaron a turnarse para violarla. Cuando acabaron la lanzaron inconsciente a una letrina de 6 metros de profundidad. ¿Que cómo les han castigado? La policía les obligó a cortar el césped de la comisaría antes de dejarlos en libertad. Leer más
La Clinica de Sonnenstein: La Eutanasia Nazi
Esta foto producida por el Ministro de Propaganda del Reich muestra pacientes en un asilo no identificado y su existencia se describe como "vidas sin esperanza". A través de la propaganda, los nazis querían provocar la simpatía pública para el programa de eutanasia.
El Programa de Eutanasia Nazi
El término “eutanasia” (literalmente, “buena muerte”) se refiere usualmente a causar la muerte sin dolor de un individuo con una enfermedad crónica o incurable. En el uso nazi, sin embargo, “eutanasia” se refería a la matanza sistemática de los discapacitados mentales y físicos que estaban internados en instituciones, sin el conocimiento de sus familias.
Se piensa que el planeamiento del programa de eutanasia empezó en julio de 1939. En octubre de 1939 Hitler firmó una autorización secreta para proteger a los médicos, el personal médico, y los administradores que participaban en el programa de posibles procedimientos penales en su contra; esta autorización fué antedatada al 1 de septiembre de 1939, para sugerir que el programa de eutanasia estaba relacionado con medidas de guerra. El nombre de clave de esta operación secreta era T4, en referencia a la dirección de la calle (Tiergartenstrasse 4) de la oficina que coordinaba el programa en Berlín. Seis instalaciones de gaseamiento fueron creados como parte del programa de eutanasia: Bernburg, Brandenburg, Grafeneck, Hadamar, Hartheim, y Sonnenstein.
Propaganda nazi, promocionando "eutanasia" y preparada para las Juventudes Hitlerianas. La leyenda dice: "Negro, enfermo mental (inglés) 16 años en una institución costando 35.000 RM [Reichsmarks]".
Las víctimas del programa de eutanasia incluían originalmente niños y adultos con incapacidades o anomalías físicas o con enfermedades mentales. Los médicos de T4 seleccionaban pacientes para la muerte. Estos médicos raramente examinaban personalmente a los pacientes en este proceso; a menudo basaban sus decisiones sobre los documentos médicos y los diagnósticos del personal de las instituciones donde las víctimas se hallaban internadas.
Los que eran seleccionados eran transportados por el personal de T4 a los sanatorios que servían como instalaciones centrales de gaseamiento. Les decían a las víctimas que iban a someterse a una evaluación física y tomar una ducha para desinfectarse. En vez, eran asesinados en cámaras de gas usando monóxido de carbono puro. Sus cuerpos eran inmediatamente quemados en crematorios adyacentes a los edificios de gaseamiento. Las cenizas de las víctimas cremadas eran tomadas de una pila común y puestas en urnas sin preocuparse de la identificación correcta. Una urna era enviada a la familia de cada victima, junto con un certificado de muerte enumerando una causa y fecha de muerte ficticia. La muerte imprevista de miles de personas hospitalizadas, cuyos certificados de muerte enumeraban causas y lugares de muerte extrañamente similares, dió lugar a sospechas. Eventualmente, el programa de eutanasia se convirtió en un secreto a voces.
Hitler ordenó parar el programa de eutanasia al fin de agosto de 1941, dado el conocimiento público generalizado de la medida y la estela de protestas privadas y públicas sobre las matanzas, especialmente de miembros del clero alemán. Sin embargo, esto no significó el fin de la operación de las matanzas de eutanasia. En agosto de 1942, las matanzas recomenzaron, aunque secretamente. Las víctimas ya no eran asesinadas en instalaciones de gaseamiento centrales, sino por inyección letal o sobredosis de drogas en varias clínicas dispersas por toda Alemania y Austria. También muchas de estas instituciones privaban sistemáticamente las víctimas adultas e infantiles de comida. El programa de eutanasia continuó hasta los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, creciendo y llegando a incluir una amplia gama de víctimas: los llamados asociales, pacientes geriátricos, víctimas de bombardeos, y extranjeros que hacían trabajos forzados.
Durante la fase inicial de las operaciones, de 1939 hasta 1941, alrededor de 70.000 personas murieron en el programa de eutanasia. En el procedimiento del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg (1945-1946), se calculó que el numero total de víctimas era de 275.000 personas.
El programa de eutanasia estableció el uso de las cámaras de gas y los crematorios para el asesinato sistemático. Los expertos que participaron en el programa de eutanasia fueron instrumentales en el establecimiento y la operación de los campos de exterminio usados después para llevar a cabo la “Solución Final”.
La Clínica Sonnenstein
Trabajadores de la clínica
El castillo se Sonnenstein está ubicado en Pirna, cerca de Dresden. Fue construido después de 1460 en un antiguo castillo medieval y utilizado como una casa mental desde 1811. A principios de siglo XX fue utilizado, entre otras cosas, como sanatorio mental. En octubre de 1939, el sanatorio, fue oficialmente cerrado.
Entre principios de 1940 y en junio de ese mismo año, una parte delantera del castillo se convirtió en un centro de eutanasia. Para ese propósito, se instaló una cámara de gas.
Los doctores y el personal del centro
En el verano de 1940, Horst Schumann fue nombrado director de la clínica. En el castillo, trabajaban 100 personas. Además del director, el Doctor Horst Schumann (1906-1983), cuatro doctores trabajaron en el centro durante varios períodos: Kurt Schmalenbach, Ewald Worthmann, Kurt Borm y Klaus Endruweit, todos ellos doctores jóvenes, cuyas edades estaban comprendidas entre los 27 y 34 años, y que no tenían ningún conocimiento psiquiátrico.
Sus tareas consistieron en examinar de forma breve a las víctimas para decidir las causas ficticias de sus muertes; funcionamiento de las válvulas de la cámara de gas; extracción de los sesos de algunas de las víctimas para su "estudio científico" en el Kaiser Wilhelm Institute para la Investigación Cerebral en Berlín-Buch; y firmar "las cartas de condolencia " dirigidas a las familias de las víctimas.
Después de su salida del centro, Horst Schumann siguió su carrera criminal en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, de 1942 a 1944. Allí condujo experimentos sobre la esterilización de masas por irradiación de rayos X a hombres y mujeres jóvenes judíos.
El transporte
En la organización centralizada del programa "de eutanasia", la empresa de ambulancias Gemeinnützige Krankentransport GmbH (abreviado "Gekrat") fue responsable de transportar a los pacientes para ser asesinados.
Se elaboraban listas que eran enviadas al personal de transporte del centro de matanza y, una copia a la institución que transfería a los pacientes.
El personal de transporte en Sonnenstein incluyó a ocho conductores, que diversas veces por semana, trasladaban “los paquetes” de pacientes desde las instituciones de transferencia a Sonnenstein.
Las ventanas de los autobuses fueron pintadas de color azul para que los pasajeros no pudieran ver donde iban, ni desde el exterior se les viera.
Para evitar problemas durante el transporte se les decía que eran trasladados a otra institución.
Víctimas
Las víctimas de asesinato incluyeron a gente de todas las edades, sexos y clases sociales, incluso los niños de las instituciones como Katharinenhof Grosshennersdorf, Sajonia, y el hospital del estado en Chemnitz - Altendorf.
Los pacientes asesinados en Sonnenstein provenían de Sajonia, Turingia, Silesia y partes de Baviera. La víctima más joven tenía dos años; el más viejo 86.
Después "del examen" en la planta baja del edificio, se requería a las víctimas que se sacaran las camisas y jerséis en grupos de 20 a 30 para que una enfermera los supervisara.
Bajo el pretexto que se iban a duchar, eran conducidos al sótano. En el vestíbulo donde estaba situada la cámara de gas, los pacientes se desnudaban completamente, y eran enviados al cuarto de duchas (cámaras de gas).
Las enfermeras cerraban la puerta de acero de la cámara y un doctor era avisado para que abriera la válvula de los tanques comprimidos de monóxido de carbono que, estaban ubicados en el cuarto contiguo y, observar las luchas atormentadoras de las víctimas que duraban varios minutos antes de la muerte.
Los cuerpos eran sacados de las cámaras de gas por los "desinfectadores", que posteriormente extraían de los mismos cualquier diente con coronas de oro, y luego eran trasladados al crematorio, aunque algunos fueron reservados para ser diseccionados.
Un grupo de trabajadores, con un molinillo, molían los huesos que no se habían quemado por completo. Las cenizas que no iban a parar a las urnas fueron vertidas por el río Elba, que pasaba por detrás del edificio.
Cámara de gas
La Cámara de Gas
La cámara de gas consistía en una habitación hermética, a modo de sala de duchas, por las cuales salía el monóxido de carbono, introducido desde el exterior.
Extracto de la declaración del policía Dr. Albert Widmann, el 11 de enero de 1960:
“Después de un rato, cuando fui convocado como experto a un hospital psiquiátrico en Pirna, porque llamas de cinco metros salían por la chimenea del centro, observé que en el centro había sido construida una cámara de gas y una chimenea rectangular era usada para evacuar los humos de un crematorio".
Los hornos crematorios
La autorización de Adolf Hitler para el programa de Eutanasia (Operación T4), firmada en octubre de 1939, pero fechada el 1 de septiembre de 1939.
Los SS quemaban los cuerpos de las víctimas asesinadas en dos hornos crematorios.
Durante el mes de julio de 1941, se incineraron más de 2.500 cuerpos, lo cual significa que la chimenea humeaba de día y de noche, y el olor de los cuerpos ardientes impregnaba el ambiente de la localidad de Pirna.
Los habitantes de Pirna atestiguaron que por una de las chimeneas del castillo salían unas llamaradas impresionantes. El cuerpo de bomberos de Pirna fue enviado a la escena, donde no se les permitieron entrar. El Doctor Widmann de la policía nacional, que fue enviado a toda prisa al centro, concluyó que las altas llamas habían sido resultado de la crema de demasiados cuerpos a la vez.
Los Asesinatos
En la primavera de 1941, dos transportes con 187 enfermos procedentes del campo de concentración de Buchenwald llegaron al centro. Los 187 enfermos fueron gaseados.
En el centro, 1.031 presos de Auschwitz, Buchenwald y Sachsenhausen fueron asesinados entre junio y agosto de 1941.
La mayoría de ellos polacos y algunos ciudadanos checos, entre ellos el objetor de conciencia y doctor militante de la resistencia Martin Gauger (1905-1941), Romuald Buczowski (1902-1941), director de la escuela de Varsovia, Ludwik Kaszycki (1883-1941), oficial de ejército polaco y el rabino de la ciudad de Moravian en Jihlava, Dr. Arnold Grünfeld (1887-1941).
El 28 de julio de 1941, una comisión especial de médicos llegó al campo de concentración de Auschwitz, y seleccionó a muchos de los presos del bloque 15 para ser asesinados en uno de los centros de eutanasia.
El Dr. Horst Schumann, director del Centro de eutanasia de Sonnenstein, era uno de los miembros de esa comisión. En total seleccionaron a 573 reclusos, la mayoría presos polacos, y dos kapos tremendamente brutales, Ernst Krankemann, kapo de la brigada de construcción de carreteras, y Johann Siegruth.
Krankemann fue asesinado durante el viaje, Siegruth se suicidó durante el mismo, y el resto de prisioneros, 573, fueron gaseados en Sonnenstein a su llegada.
El número total de asesinatos en el centro, durante su existencia como centro de eutanasia, fue oficialmente de 13.720 “pacientes”, aunque se cree que en realidad fueron asesinadas más de 15.000 personas.
Cartas de Condolencias
“Lamentamos informarle que su hermana, la señorita María Stephan, que recientemente fue transferida a nuestro hospital conforme a la directiva del Comisionado de Defensa Nacional, murió de repente el 7 de diciembre de 1940, como consecuencia de una pancreatitis y una subsiguiente peritonitis.
Al no tener las direcciones de otros parientes, pedimos que se los notifique usted.
De conformidad con las regulaciones oficiales en conexión con actividades de guerra, las autoridades locales de policía han ordenado la cremación inmediata del difunto y la desinfección de sus efectos personales (Sección 22 de Regulación para Combatir Enfermedades Infecciosas) para prevenir la propagación y el brote de enfermedades infecciosas. En este caso no se requiere el permiso familiar al respecto.
Los efectos personales de los difuntos, en el grado que sean útiles después de la desinfección, están en nuestra custodia. Los mismos pueden ser reclamados por los herederos legítimos, que deben presentar un documento emitido por las autoridades competentes que los identifiquen como tal. Si no recibimos ninguna instrucción de usted al respecto dentro de 14 días, entenderemos que usted renuncia a cualquier reclamación de los efectos personales, y los entregaremos al NSV (agencia de bienestar Nacional socialista).
Si usted desea que el entierro de la urna que contienen los restos mortales del difunto sea un cementerio determinado, serán trasladados sin coste alguno al mismo, previa autorización de la administración del cementerio afectado. Caso de no recibir respuesta al respecto, en el plazo de dos semanas, la administración del centro se encargará de ello.
Junto a la presente se adjuntan dos certificados de defunción que usted puede necesitar para la presentación en las agencias oficiales”.
Las familias fueron informadas de la muerte de sus parientes en "cartas de condolencia". El texto de la carta, estándar, había sido diseñado con cautela. La carta mencionaba la causa ficticia, de la muerte natural, escogida por un doctor para que encajara el cuadro clínico del paciente.
Pero también, a parte de la falsedad de la carta, también lo era la fecha.
Para desalentar a los parientes de visitar al hospital, para recoger los restos de sus familiares, las cartas de condolencia incluyeron una notificación estándar mencionando que los restos ya habían sido incinerados, y que la ropa de los difuntos había tenido que ser quemada. El doctor firmaba la carta bajo un seudónimo.
Paula Siegert fue una de las 22 trabajadoras, en las oficinas de Sonnenstein, en octubre de 1962, dio el testimonio siguiente:
"Escribí lo que llamaron, cartas de condolencia, en base a un modelo, [...] abría el correo entrante, y lo contestaba como instruido. El correo era de la Fundación en Berlín, o preguntas de instituciones o miembros de las familias sobre la condición de los pacientes. "
Miembros del staff
Algunos de los otros miembros del Staff del centro fueron:
Gottlieb Hering, supervisor de oficina y director del juzgado municipal especial.
Heinrich Gley, vigilante de la institución.
Werner Becher (SS-Unterscharführer), chofer.
Heinz Kurt Bolender, incinerador.
Gerhardt Börner, jefe de contabilidad del centro.
Erwin Lambert, instalador de la cámara de gas.
Günter Blaurock, enfermero.
Paul Rost, jefe de la policía del centro y de la sección de transportes.
Centro de adiestramiento
El asesinato en Sonnenstein sirvió como preparación para la organización, la
tecnología y personal del Holocausto.
Un tercio de ellos recibieron la orden de incorporarse a los campos de exterminio en la Polonia ocupada, debido a sus experiencias en el engaño, asesinato, quema y gastamiento de personas inocentes.
¿Quien fue Horst Schumann?
El Dr. Horst Schumann (teniente superior de las Fuerzas Aéreas y Sturmbannführer de las SS) nació en 1906 en Halle an der Saale, hijo de un médico de medicina general. Desde 1930 afiliado a la NSDAP con el número 190002 y desde 1932 miembro de la SA. Schumann se doctoró en medicina en 1933 en Halle, en 1934 trabajó para Sanidad en Halle y al estallar la guerra en 1939 fue reclutado como médico adjunto para las Fuerzas Aéreas.
Viktor Brack, el jefe de la oficina de la acción T 4 (en la que se practicaba la eutanasia de los enfermos mentales, los enfermos crónicos, los judíos y los así llamados asociales) le pidió en 1939 que participara como médico en esta acción de eutanasia, a lo que Schumann accedió poco después. En enero de 1940 fue nombrado jefe de la clínica de eutanasia de Grafeneck en Wurtemberg; allí la eutanasia consistía en asesinar a las personas mediante gases de escape. En el verano de 1940 fue nombrado director de la clínica Sonnenstein cerca de Pirna en Sajonia.
Después de que Hitler hubiera ordenado oficialmente la aniquilación de los así llamados "enfermos incurables", extendiéndola bajo el nombre en clave "14 f 13" también a los presos de los campos de concentración, Schumann formó parte de las comisiones de médicos que seleccionaban a los presos incapacitados para trabajar así como a los presos extremadamente débiles en los campos de concentración de Auschwitz, Buchenwald, Dachau, Flossenburg, Groß-Rosen, Mauthausen, Neuengamme y Niederhangen, para ser transportados a las clínicas de eutanasia, donde eran gaseados.
El 28 de julio de 1941 Schumann llegó por primera vez a Auschwitz, donde seleccionó a 575 presos que fueron transportados a la clínica de eutanasia a Sonnenstein cerca de Pirna, donde fueron asesinados. A partir de agosto de 1941, las SS prosiguieron con su acción "14 f 13", ahora a los presos enfermos se les inyectaba fenol directamente en el corazón. Un año y medio más tarde, Schumann volvió a Auschwitz para poner a prueba un método "económico y rápido" (además de las cámaras de gas) con rayos X, para la esterilización en masa de hombres y mujeres. Casi ninguna de sus numerosas víctimas sobrevivió; siendo las causas de estas muertes las quemaduras sufridas, las "intervenciones complementarias" (extirpación de ovarios y testículos), el agotamiento físico y el shock psíquico. En 1944 Schumann abandonó Auschwitz. En octubre de 1945 apareció en Gladbeck, donde se dió de alta en el Registro y donde también fue nombrado médico deportivo.
Mediante un crédito que se concedía exclusivamente a los refugiados, abrió en 1949 su propia consulta, y hasta 1951 las autoridades pertinentes no se dieron cuenta de que en realidad se trataba de un criminal nacionalsocialista buscado. Schumann pudo huir. En los años siguientes, según sus declaraciones, ejerció de médico en un barco, trabajó a partir de 1955 en el Sudán, desde donde huyó en 1959, vía Nigeria y Libia, a Ghana. Hasta 1966 Schumann no fue extraditado a la República Federal de Alemania. En septiembre de 1970 se abrió el proceso contra Schumann, interrumpido en abril del año siguiente por la hipertensión arterial del acusado. El 29 de julio de 1972 fue puesto en libertad, hecho que pasó desapercibido para el gran público. Pasó el resto de sus días en Francfort, donde falleció el 5 de mayo de 1983, once años después de haber sido puesto en libertad. Gracias a los certificados médicos pudo librarse de una condena y hasta de la prisión.
Cierre de clínica
El 24 de agosto de 1941, cuando Adolf Hitler decretó el cese de la "eutanasia" -- debido principalmente a la oposición en Alemania -- un total de 13.720 enfermos mentales y personas con discapacidades mentales habían sido asesinados en Pirna – Sonnenstein.
Entre agosto y septiembre de 1942, se desmantelaron las instalaciones dedicadas al asesinato en el centro: cámara de gas y hornos crematorios.
Desde octubre de 1942, los edificios fueron utilizados como hospital militar.
Juicio
En el verano de 1947, algunos miembros de la Aktion T4 se encontraban entre los acusados en el Dresdner Ärzteprozess (Juicio de los doctores en Dresden).
El Profesor Paul Hermann Nitsche, director médico a finales de 1941, y dos enfermeros de Sonnenstein fueron condenados a muerte.
Después de la reunificación en 1989, un empleado del cementerio municipal de Tolkewitz en Dresde, descubrió tres fosas comunes que contenían las urnas de algunas de las víctimas de Sonnenstein.




